21 mar. 2011

ALTA COSTURA

DISEÑADORES PARISINOS : Inspiracion y paletas de colores de cada uno en sus desfiles de enero 2011.(primavera-verano europeo)

Cuando la moda cambió sus cánones y se echó en los brazos del “pret a porter” se buscó una salida airosa a la Alta Costura diciendo, de una forma un poco irónica, que se había convertido “en un laboratorio de ideas”. Ahora, tras varios años de sortear todas las tormentas económicas y estilísticas, resulta que es verdad. Que la Alta Costura, de una forma sutil pero efectiva, sigue influyendo en los dictados de las tendencias y estilos y que nadie como ella puede aportar ese halo de magia indispensable para la moda.

DIOR: NOSTALGIA DEL NEW LOOK. Al ver los modelos de John Galiano se adivina su homenaje a la silueta cumbre de Dior que revolucionó la moda del momento con sus hombros marcados, cinturas de avispa y faldas de vuelo interminable, pero lo ha hecho inspirándose en los dibujos del ilustrador de moda René Gruau, que trabajó a las órdenes de Dior. El resultado es una colección, presentada en el Museo Rodin, llena de volúmenes y de movimiento, con tejidos de sedas y organzas con superposiciones de tul en “degradé” llenas de fluidez, que sugieren técnicas pictóricas exquisitas. Blusas abanico, mangas gigantes y solapas corola. ¿Su colorido? Tonos pastel, rosa maquillaje, verde pálido.
Parece que fue ayer y ya han pasado 15 años desde que John Galliano tomó por primera vez firmemente la batuta de la Maison Dior. Su dramática y audaz visión del New Look supuso el revival más absoluto del mítico creador francés y, años más tarde, todavía nos conmueve contemplar sus increíbles desfiles de alta costura.

Aparentemente, las nuevas salidas haute couture de Galliano no contienen ningún ingrediente especialmente novedoso -el ADN de Mr. Dior prima, ante todo-. Así, este nuevo episodio nos brinda suntuosos vestidos y faldas de línea A con profundos brochazos, luces y sombras, colores en degradé de color vino, capuccino y una sutil paleta cromática de colores pastel. Los puntos de referencia del genial creador se apoyan en las ilustraciones 100% frenchy y dibujos de René Gruau (1909-2004).

Por otra parte, las capas y capas de tul de las nuevas faldas bailarina y el eyeliner marcado nos recuerdan inevitablemente a Natalie Portman, embajadora de Dior, y su fantástico papel en "Black Swan". ¿Recogerá una estatuilla dorada vestida de Dior alta costura? Habrá que esperar...

ARMANI: TECNOLOGIA Y FUTURISMO. La aureola de sencillez y pragmatismo que se adjudicaba a la moda de Armani ha tenido sus contrapartidas. Una de ellas podría ser esta colección presentada en la Place Vandôme, llena de sedas con acabados irisados, brillos metálicos, tejidos tecnológicos y colores intensos. Había un aire espacial hasta en los casquetes en forma de ovni que llevaban las modelos. Dominaron los colores ácidos, los tejidos tecnológicos y las joyas enormes. Faldas sobre pantalones estrechos y un cierto aire oriental en las chaquetas sin solapas ni cierres.
Los desfiles de alta costura, por definición, deben de tener grandes dosis de ensueño y fantasía. Por tanto, la anterior propuesta de Armani Privé - un realista y pragmático desfile en clave camel- dejó a muchos pensando qué era aquello que podía situar a dicha colección en un marco haute couture.

El creador italiano no ha querido volver a las andadas y en esta ocasión ha dado rienda suelta, dentro de sus limitados parámetros, a su discretísima imaginación. Una mujer techno futurista con tintes orientales -fluidas sedas metalizadas y mercurizadas, tejidos sci-fi, sombreros tocado en forma de compact disc y complementos asimétricos con cortes de arista-.

En cuanto a las formas, Armani apuesta por leggings iridiscentes acompasados junto a arquitectónicos vestidos con faldones a capas. La galáctica y aventurada apuesta también incluye salones con tacón de metacrilato y punta afilada, clutchs geométricos y maxibrazaletes con piedras xxl.

CHANEL: LA VIDA EN ROSA. Seguro que Cocó Chanel hubiera recriminado la “osadía” de su sucesor Karl Lagerfeld de introducir los tejidos vaqueros en la Alta Costura, pero Karl lo tiene muy claro: “No hay que temer a la evolución y el cambio”, opina. Pero junto a esta promoción del denim, ha recurrido a modelos inspirados en el ballet con “bailarinas” de raso atadas al tobillo, una profusión de tonos suaves y empolvados y entremezclando cristales y piedras casi con la apariencia de tejido. Una colección que rejuvenece la categoría innegable de los trajes de tweed y los clásicos looks Chanel presentes también en la colección, que discurrió en la intimidad de los salones de la Rue Cambon.
Karl Lagerfeld confesaba momentos antes del desfile de alta costura de Chanel que, para esta colección, se había inspirado en la actriz Blake Lively –imagen de la línea de bolso de la maison-. Un mensaje un tanto confuso tratándose de un show de costura, pero totalmente coherente con los giros creativos a los que el Kaiser nos suele tener acostumbrados.

Después de ver una primera vez la colección es posible reconocer esa influencia en los leggings de paillettesjeans abotonados en el bajo que plagaban la colección dándole un aire decididamente joven y casual. e incluso en los
Pero era sólo un truco efectista del mago Lagerfeld. En realidad, la colección no puede ser menos street. La sucesión de vestidos y dos piezas en colores empolvados que van del perla al rosa levísimo cortados en organzas, muselinas y sedas eran tan delicados y femeninos que, desde luego, no estaban pensados para la calle. De hecho, ni siquiera los looks de alfombra roja que suele frecuentar Lively son, ni mucho menos, tan discretos e inocentes.

La colección retoma la tendencia de las transparencias, una de las que más arrasarán este verano, pero sólo como punto de partida. Luego Lagerfeld hace y deshace a su antojo rematando organzas con cristales para buscar formas geométricas, devorando estratégicamente muselinas, estrangulando la seda con nido de abeja o salpicando las gasas con flores en relieve. Es como si de una catálogo de veladuras burguesas se tratara. Una colección extensísima, completa, planteada con inteligencia y fiel a los criterios de costura que ningún diseñador debería perder de vista.


VALENTINO: NOCHES FLORIDAS. Los diseñadores Maria Grazia Chiurri y Pier Paolo Piccioli, que han encontrado por fin el beneplácito de su exigente antecesor Valentino, han presentado una colección inspirada en el colorido y la belleza de las flores, muy poco urbana, apta solamente para las horas “importantes” . Vestidos de tul, crêpe y gazar en rosas empolvados, malvas, y vainilla, con incrustaciones de perlas y cristales y algunas inspiraciones en el “origami”, con arabescos, caracoleos y solapas y lazos perfectamente enclavados en blusas y faldas. Un solo color se salía de la paleta imperante: el rojo Valentino, el sello de la casa que nunca falla.
Si la última colección de costura de Pier Paolo Piccioli y Maria Grazia Chiuri para Valentino era una celebración del espíritu teenager en clave elegante, la que presentaron ayer en París era la misma versión de mujer pero con algunos años más. La costura de la firma ha madurado. Tanto literal, como simbólicamente.

La pareja de creadores no ha hecho sino labrarse un camino honesto y coherente que se vuelve cada vez más sólido con cada colección. Y lo mejor, manteniéndose fieles al legado del italiano pero refrescándolo.
En esta última colección de costura se centran en el uso de tejidos levísimos, como la organza y el encaje. Las vainicas que recorren las mangas de los vestidos, el nido de abeja deconstruído de algunas prendas, los juegos realizados con tiras de encaje de Valenciennes, las golas con mariposas hechas de organza... Todos los detalles destilaban un mimo y un cuidado a la hora de ser planteados y ejecutados que colocan al dúo en el nivel más alto de la costura. Por último, cabe destacar la técnica del plisado que, al partir de costuras que se abren, provocan un juego de veladuras en la organza y el chiffon.

Los colores, todos pasteles salvo con algunas pinceladas del inevitable rojo Valentino, han dejado que todo el protagonismo recayera en el acabado casi artesanal de las prendas. "La elegancia es subversiva", comentaba Pier Paolo poco antes del desfile. Y ciertamente así es.


GIVENCHY: JAPON A LA VISTA. Una presentación “estática”, como convenía a sus trajes distribuidos para ser admirados de cerca, en 4 salones consecutivos del Hotel D´Evreux. Inspiración japonesa en vestidos largos y lánguidos con dos caras perfectamente definidas: por delante con motivos orgánicos y vegetales y por detrás con motivos tecnológicos y fluorescentes. Vestidos cubiertos con bordados y lentejuelas en los que se adivinaban cientos de horas de trabajo y un halo de fantasía oriental pero totalmente contemporánea.
Ricardo Tisci, director creativo de Givenchy, representa el perfecto equilibrio entre la mente creativa atormentada y, a veces, difícil de comprender, y la sensatez empresarial y conceptual. Es decir, si sus colecciones prèt-â-porter suelen ser oscuras y un tanto turbadoras, las de alta costura –sobre todo las dos últimas- son luminosas, preciosistas y, aunque encierran su mensaje, en ellas es fácil reconocer el ingenio y la maestría a la hora de componer y fijar elementos bellos y coherentes.

ELIE SAAB: PARA PRINCESAS ACTUALES
Nadie puede acusar a Elie Saab de no cumplir los estándares que la Federación Francesa de la Costura exige a las casas de moda, como tampoco nadie puede esperar encontrar sorpresas o giros de inspiración en su repertorio.

Elie Saab siempre es Elie Saab. Así de sencillo. Sus vestidos, pensados para lucir sobre la alfombra roja, responden a un código concreto que él mismo instauró. Sus creaciones están cuajadas de strass, de filigranas de cristales, de pétalos de organza y de encajes bordados. Es como el fondo de armario de un princesa moderna (no en vano, Rania de Jordania es una de sus mejores clientas).

En esta colección de costura Saab se ha concentrado en el color nude, para pasar después al verde seco, al lila y al binomio blanco y negro hacia el final. Los drapeados que el diseñador usa para esculpir las caderas contribuyen a dar el toque contemporáneo a los vestidos. El resultado son diseños frágiles, preciosistas e hiperfemeninos. Mejor, hiperbólicamente femeninos. En definitiva, una colección impresionista, elegante y coherente con el espíritu del creador libanés.


R.M.T+V